Sexualidad en los tiempos del COVID-19

Por: Dra. Verónica Delgado Parra, Médica Psiquiatra, Sexóloga Clínica*

El coronavirus (SARS-CoV-2) ha impactado la salud de las personas a nivel mundial y en diferentes niveles: física, emocional, mental y también sexual. Para dimensionar el impacto en éste último, considero importante retomar las definiciones operativas de la Organización Mundial para la Salud con relación a Sexualidad y Salud Sexual definida en el documento Promoción de la Salud Sexual: Recomendaciones para la acción:

El término sexualidad se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser un ser humano: basada en el sexo, incluye al género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva y el amor, y la reproducción. Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La Sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. Si bien la sexualidad puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se experimenten ni se expresen todos. Sin embargo, en resumen, la sexualidad se experiencia y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos [[i]].

En el mismo documento, se define la salud sexual como la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que propician un bienestar armonioso personal y social, enriqueciendo de esta manera la vida individual y social. No se trata simplemente de la ausencia de disfunción o enfermedad o de ambos. Para que la salud sexual se logre es necesario que los derechos sexuales de las personas se reconozcan y se garanticen [1].

¿Cómo ha afectado el COVID-19 la vida sexual?

Estamos en el proceso de conocer e identificar el impacto que ha tenido el COVID-19 en la Salud Sexual, las evidencias que hasta ahora tenemos son en las siguientes áreas:

Erotismo

El erotismo es la capacidad humana de experimentar las respuestas subjetivas que evocan los fenómenos físicos percibidos como deseo sexual, excitación sexual y orgasmo, y, que, por lo general, se identifican con placer sexual [1].

De acuerdo con la definición anterior el juego erótico es fundamental para tener un encuentro sexual satisfactorio y placentero; en estos momentos tenemos certeza que la forma como se transmite y adquiere la enfermedad es a través de las secreciones nasales y de la saliva cuando una persona portadora del virus tose o estornuda frente a otra a menos de 2 metros de distancia ya que el virus se encuentra en las gotas de flush.

Esto toma relevancia ya que, en el juego erótico con la pareja, besar es una forma directa de transmisión del virus. Sin embargo existen algunas sugerencias para las parejas que disfrutan los besos durante el juego erótico, como el uso de protectores bucales [[ii]] sin embargo, el virus puede mantenerse activo en el plástico (material del que están elaborados). En dichos protectores la recomendación es tener cuidado con su manipulación: desecharlos, lavarse las manos y usar geles base alcohol.

Existen los primeros reportes (aceptados para publicación) en los cuales se estudió el semen y frotes vaginales de hombres y mujeres identificados con COVID-19 en los cuales se confirma que el coronavirus no se ha detectado, ni en semen ni en secreción vaginal, por lo tanto, al igual que otros coronavirus, no tienen transmisión por vía sexual. Esto significa que una pareja puede tener relaciones sexuales coitales o anales con los cuidados necesarios, como es el uso del condón, para evitar otros problemas, más no por el riesgo de transmisión del coronavirus [[iii], [iv], [v]].

Otro reporte del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) informa que el coronavirus se ha encontrado en las heces de algunos pacientes que presentaron síntomas de COVID-19 sin embargo se desconoce si hay riesgo de contagio de persona a persona por esta vía, en qué cantidad, duración y capacidad de infección; a pesar de que los científicos sospechan que existe un riesgo bajo, como se ha mostrado con otros coronavirus, hasta ahora no hay certeza si la práctica del sexo oral-anal representa un riesgo de transmisión del virus. La recomendación es evitar esta práctica hasta no tener mayor evidencia al respecto o en su caso asegurarse que la pareja está asintomática [[vi]].

Otras recomendaciones para tener una experienia erótica satisfactoria, de forma segura son las siguientes [[vii]]:

  • Utilizar juguetes sexuales y/o masturbarse no disemina el coronavirus SRAS-CoV-2 que causa el COVID-19. En cualquiera de estas prácticas la higiene es prioritaria; lavado de manos antes y después de la experiencia autoerótica, lavar y guardar adecuadamente el o los juguetes sexuales que se utilicen, no compartir con la pareja si hay sospecha de infección, entre otras técnicas de cuidado.
  • Para las personas que procuran tener sexo casual, la recomendación es evitarlas. Se puede suplir por sexo en línea con cualquiera de sus variaciones, por ejemplo: sexting, cibersexo, ver páginas de sexo explícito. Para quienes busquen contactos físicos es fundamental mantener una práctica sexual segura y protegida con uso de condón, para evitar el contagio o transmisión de infecciones de transmisión sexual; actualmente las clínicas están enfocando sus esfuerzos para atender pacientes con COVID-19 y otros problemas graves de salud; las infecciones de transmisión sexual no son prioridad en estos tiempos.

Por lo comentado anteriormente, el sexoservicio representa una práctica de riesgo para contraer COVID-19, por salud lo mejor es suspender la actividad personal y procurarla en línea. Si continua con esta práctica, las recomendaciones mínimas de cuidado para clientes y sexoservidoras o sexoservidores son las siguientes: Mentener el entorno laboral limpio, desinfectar después de cada cliente, evitar uso de uñas largas, preguntar al o la cliente como se encuentra su estado de salud, si es posible tomar la temperatura por mutua seguridad, baño posterior y cambio de ropa, usar gel alcohol a libre demanda y por supuesto el condón, así como uso de cubrebocas [7].

Sin duda, la práctica más segura durante esta pandemia es tener actividad sexual con la pareja que es conocida y con la seguridad de que no está infectada. Si la pareja está infectada deben mantener las medidas de aislamiento, lo que conlleva suspender la actividad sexual hasta que se compruebe que está asintomático y con resultado negativo de la prueba de detección del coronavirus.

Salud Sexual y Reproductiva

De acuerdo con un estudio retrospectivo en el cual se valoró a 9 mujeres que se enfermaron de COVID-19 durante el embarazo y el nacimiento. Los autores midieron la presencia de SARS-CoV-2 en líquido amniótico, en cordón umbilical, en leche materna y en el exudado de la garganta del bebé con resultado negativo. Los autores concluyen que no hay riesgo de un contagio vertical; en esta misma línea, se estudió el fluido vaginal de 10 mujeres diagnosticadas con COVID-19 severo y no se detectó la presencia del virus. Sin embargo, otros autores comentan que aún son pocas las mujeres estudiadas para poder confirmar los resultados, es necesario realizar más estudios. [[viii], [ix], [x]].

Relaciones Interpersonales

El aislamiento social y el confinamiento en casa ha incrementado la violencia contra la pareja. Un reporte define el Incremento Potencial de la Violencia de pareja (IPV siglas en inglés) como la violencia física, sexual, psicológica o económica que se presenta durante la convivencia forzada; esto ocurre con mayor frecuencia contra la mujer, una de cada 3 mujeres sufre algún tipo de violencia por su pareja. Los paises y las ciudades deben tomar en cuenta esta realidad para ofrecer servicios de atención integral incluyendo servicios de Salud Mental y protección para las víctimas [[xi]]. Los problemas psiquiátricos que se reportan con mayor frecuencia son: Trastornos de ansiedad, Trastorno por estrés postraumático; por lo que es indispensable contar son servicios de salud mental atendidos por especialistas para abordar estos trastornos, ofreciendo orientación o terapia de pareja [[xii]].

Una complicación de la violencia sexual, es el incremento en embarazos no deseados y no planeados, esta circunstancia representa un problema importante a considerar, ya que las mujeres tiene menor acceso a los servicios de salud, a la obtención de métodos anticonceptivos de manera gratuita; los centros, clínicas u hospitales que ofrecen la interrupción legal del embarazo son limitados; así como otros problemas sexuales, no son una prioridad para los servicios de salud en este momento de la pandemia, a pesar de ser un derecho [[xiii]].

Es importante tomar en cuenta que viene una recesión económica, por lo que la manutención de la familia y de la pareja, se convertirá en otro factor de riesgo para el IPV.

Se sugiere que las personas que convivan, mantengan espacios de privacidad y actividades individuales, así como acuerdos para respetar los espacios, en la medida de lo posible.

Impacto de Género del COVID-19

La enfermedad afecta por igual a hombres y mujeres, sin embargo, se ha observado una respuesta diferente entre ambos sexos relacionada con la vulnerabilidad y la mortalidad. Las cifras reportadas muestran mayor mortalidad en hombres, esto se ha relacionado con la respuesta inmunológica o a la presencia de comorbilidades. En el contexto de la pareja y familia, esto lleva a un cambio necesario de roles, la mujer se ve obligada a adquirir responsabilidades que antes correspondían a la pareja y esto conlleva a un impacto económico, además de la crianza de los hijos, cuando los hay. Otra observación relacionada con el género, son los roles que adquieren las mujeres y los hombres; la responsabilidad en las labores del cuidado del hogar y de los hijos recae sobre la mujer. Es necesario abrir una linea de investigación para explorar estos aspectos ya que son un factor de riesgo para la salud integral de las mujeres [[xiv], [xv]].

Conclusiones

La experiencia frente a una nueva enfermedad impacta la salud integral del ser humano; el problema principal es la salud física, sin embargo, es un buen ejemplo para entender la salud de manea integral.

El COVID-19 no solo afecta la salud física, ha provocado impactos a diferentes niveles: salud emocional, limitaciones para la interacción social, graves problemas económicos, y de manera significativa ha generado problemas en la sexualidad a diferentes niveles; como disfrutar de la experiencia erótica con libertad, la relación interpersonal gratificante, el desarrollo de planes y proyectos personales; siendo también factor de riesgo para problemas graves, como son la violencia doméstica y embarazos no planeados ni deseados.

La epidemia de COVID-19 es experiencia que ha provocado la modificación de roles de género, que llevarán un proceso de adaptación personal y social importante.

Es fundamental mencionar los prolemas de salud mental que sin duda afectan a la salud sexual.

Los profesionales de la salud mental tenemos el compromiso de contemplar la salud integral de las y los pacientes, para ofrecer un tratamiento integral en este momento de confinamiento por la pandemia.

* Por; Dra. Verónica Delgado Parra, Médica Psiquiatra, Sexóloga Clínica, Maestra en Terapia Cognitivo Conductual, Asociación Mexicana Para la Salud Sexual A.C., Hospital Ángeles del Pedregal CDMX, [email protected]


REFERENCIAS

  • [i]Pan American Health Organization – World Health Organization. Promotion Sexual Health of Recommendations for Action. Disponible en: https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2008/PromotionSexualHealth.pdf (consultado abril 22, 2020)
  • [ii] Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Cómo usar una barrera bucal para tener sexo oral. Disponible en:
  •  https://www.cdc.gov/condomeffectiveness/spanish/Dental-dam-use.html (consultado abril 22, 2020)
  • [iii] Ci Song, Yan Wang, Weiqin Li, Bicheng Hu, Guohua Chen, Ping Xia, Wei Wang, Chaojun Li, Feiyang Diao, Zhibin Hu, Xiaoyu Yang, Bing Yao, Yun Liu, Absence of 2019 Novel Coronavirus in Semen and Testes of COVID-19 Patients, Biology of Reproduction, ioaa050, https://oi.org/10.1093/biolre/ioaa050
  • [iv] Ci Song, Yan Wang, Weiqin Li, Bicheng Hu, Guohua Chen, Ping Xia, Wei Wang, Chaojun Li, zhibin hu, Xiaoyu Yang, Bing Yao, Yun Liu, Detection of 2019 novel coronavirus in semen and testicular biopsy specimen of COVID-19 patients, medRxiv 2020.03.31.20042333; doi: https://doi.org/10.1101/2020.03.31.20042333
  • [v] Lin Qiu, Xia Liu, Meng Xiao, Jing Xie, Wei Cao, Zhengyin Liu, Abraham Morse, Yuhua Xie, Taisheng Li, Lan Zhu, SARS-CoV-2 is not detectable in the vaginal fluid of women with severe COVID-19 infection, Clinical Infectious Diseases, , ciaa375, https://doi.org/10.1093/cid/ciaa375
  • [vi] Centers For Disease Control And Prevention. Water and COVID-19 FAQs. Disponible en: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/php/water.html   (consultado abril 22, 2020)
  • [vii] Rodríguez E Evelyn. SEXUALIDAD Y COVID-19. Presentación en la sesión académica de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual A.C. 23 de abril 2020. Disponible https://youtu.be/Z3JeXmdNC68 (consultado 23 abril 2020)
  • [viii] Huijun ChenJuanjuan GuoChen WangFan LuoXuechen YuWei ZhangJiafu LiDongchi ZhaoDan XuQing GongJing LiaoHuixia YangWei HouYuanzhen Zhang, Clinical characteristics and intrauterine vertical transmission potential of COVID-19 infection in nine pregnant women: a retrospective review of medical records. Lancet 2020; 395: 809–15
  • [ix] Lin Qiu, Xia Liu, Meng Xiao, Jing Xie, Wei Cao, Zhengyin Liu, Abraham Morse, Yuhua Xie, Taisheng Li, Lan Zhu, SARS-CoV-2 is not detectable in the vaginal fluid of women with severe COVID-19 infection, Clinical Infectious Diseases, ciaa375, https://doi.org/10.1093/cid/ciaa375
  • [x] Jie Qiao, What are the risks of COVID-19 infection in pregnant women? Comment. Lancet Volume 395, Issue 10226, 7–13 March 2020, Pages 760-762
  • [xi] N. van Gelder et al., COVID-19: Reducing the risk of infection might increase the risk of intimate partner violence, EClinicalMedicine (2020), https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2020.100348
  • [xii] Roxanne C Keynejad, Charlotte Hanlon, Louise M Howard, Psychological interventions for common mental disorders in women experiencing intimate partner violence in low-income and middle-income countries: a systematic review and meta-analysis. www.thelancet.com/psychiatry Vol 7 February 2020
  • [xiii] Jaime Todd-Gher & Payal K Shah (2020): Abortion in the context of COVID-19: a human rights imperative, Sexual and Reproductive Health Matters, DOI:10.1080/26410397.2020.1758394
  • [xiv] Wenham, Clare; Smith, Julia; Morgan, Rosemary; COVID-19: the gendered impacts of the outbreak. Comment| Volume 395, Issue 10227, P846-848, March 14, 2020   DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30526-2
  • [xv] Alessandro Mantovani, Andrea Dalbeni, Giorgia Beatrice, Coronavirus disease 2019 (COVID-19): we don’t leave women alone. International Journal of Public Health https://doi.org/10.1007/s00038-020-01369-4

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