Estigma y Discriminación durante la Pandemia de COVID-19

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Por: Dra. María Soledad Rodríguez Verdugo. Psiquiatra. Master en Psicología Médica* y Dr. Carlos Cassiani Miranda. Psiquiatra. Magister en Drogodependencias*

La nueva pandemia  de  COVID-19 que estamos enfrentando, desde  sus inicios en una población China, en diciembre del 2019, dio señales de  ser un factor que  genera rechazo hacia las personas nativas o provenientes de ese país debido a la rapidez de diseminación y al confuso conocimiento incipiente acerca de su mecanismo de acción y letalidad; esto encendió las señales de alerta de las sociedades mundiales para prevenir el estigma y la discriminación, quienes, rápidamente difundieron una guía para prevenir y abordar el estigma social asociado con el COVID-19 (UNICEF, 2020), sin embargo, una vez diseminada la enfermedad a más de 150 países y con más de 3 millones de personas afectadas por este virus en el mundo, estos esfuerzos se han visto rebasados apareciendo en México señales de estigmatización, no solo por el país de origen o raza, sino por provenir de un estado o país con la enfermedad, sino también a todo lo que genera miedo alrededor de la enfermedad o la posibilidad de contraerla por ejemplo: el temor a ser contagiados por un vecino que salió positivo a COVID-19, por la madre médico que trabaja en un hospital, aunque no vea pacientes enfermos COVID-19, o la enfermera que come al lado en el restaurante.

Mucho se ha escrito acerca de los derechos humanos de las personas con enfermedades infecto-contagiosas y se han publicado orientaciones éticas para proteger los derechos de los enfermos con tuberculosis (OMS, 2017) (unificar formato de  referencia en todo el texto) una enfermedad de las vías respiratorias, como la originada por COVID-19, sin embargo, el desconocimiento de este nuevo microorganismo hace que nuevamente se tenga que recordar las definiciones y tipología básica del complejo estigma discriminación, y trabajar para conocer las diferentes percepciones que esta infección ha generado en la población, propiciando la aparición del estigma y conductas de discriminación y violencia hacia lo que tenga relación con  el COVID-19, como lanzarle cloro a las enfermeras o negarle el saludo a un familiar trabajador de la salud por temor a contagiarse.

Aunque es comprensible que la población sienta confusión, ansiedad y miedo. Desafortunadamente, las respuestas de la población general han sido exageradas, contribuyendo a alimentar estereotipos dañinos.

Se entiende al estigma como una evaluación negativa de un individuo basado en características del mismo; es una desacreditación social a un individuo o grupo con base en un atributo, pero lo fundamental no es el atributo en sí, sino la connotación negativa que este tiene en determinado contexto social. La discriminación sería entonces un conjunto de acciones de rechazo hacia un grupo estigmatizado (Carvajal y cols. 2018). Por su parte el estigma frente a la COVID-19 está dado por las creencias que desacreditan la enfermedad y quiénes la tienen, por lo que la discriminación comprende comportamientos o prácticas que se desprenden de dichas actitudes o creencias.

El estigma puede debilitar la cohesión de la sociedad y llevar al posible aislamiento social de ciertos grupos vulnerables, (como las personas que reúnen criterios para trastornos mentales o los adultos mayores) lo cual podría contribuir a una situación en la que sea más, no menos, probable que el virus se extienda. Esto puede llevar a mayores problemas de salud y a dificultades para el control del brote epidémico de esta enfermedad (Carvajal y cols. 2018) un ejemplo de ello sería que los enfermos mentales tarden en pedir ayuda o en adoptar conductas saludables para su supervivencia por temor a la discriminación.

Estrategias de abordaje del Estigma social

La evidencia científica   muestra claramente que el estigma y el miedo en torno a las enfermedades transmisibles dificultan la respuesta a las mismas. Lo que sí funciona es construir la confianza en los servicios y consejos de salud seguros, mostrar empatía hacia quienes están afectados, comprender la enfermedad en sí, y adoptar medidas y prácticas eficaces para que las personas puedan ayudar a mantenerse a sí mismos, y a sus seres queridos, a salvo. La forma en que nos comunicamos sobre el COVID-19 es crucial para apoyar a las personas a emprender acciones eficaces que ayuden a combatir la enfermedad y para evitar alimentar el miedo y la estigmatización. Es necesario crear un entorno en el que la enfermedad y su impacto puedan ser discutidos y abordados en forma abierta, honesta y eficaz (Gobierno de México, 2020).

1.- Las palabras importan: Cuando hablamos de la enfermedad del coronavirus tanto ciertas palabras (por ejemplo: caso sospechoso, aislamiento, confinamiento…) como cierto lenguaje, pueden tener significados negativos para las personas y alimentar actitudes estigmatizantes. Pueden perpetuar presunciones o estereotipos negativos existentes, fortalecer asociaciones falsas entre la enfermedad y otros factores, crear miedo generalizado, o deshumanizar a quienes tienen la enfermedad. Esto puede llevar a que las personas eviten ser examinadas, que les tomen muestra y ser puestas en cuarentena. Se recomienda que, en todos los canales de comunicación, incluidos los medios, se utilice un lenguaje centrado en la persona como prioridad, que respete a las personas y las empodere.

El lenguaje utilizado en los medios de comunicación es especialmente importante, porque da forma al lenguaje popular y a las comunicaciones sobre el nuevo coronavirus (COVID-19). La cobertura periodística negativa tiene el potencial de influir sobre cómo se percibe y se trata a las personas que se sospecha tienen el nuevo coronavirus (COVID-19), así como a los pacientes, sus familias y las comunidades afectadas, como el grupo de profesionales de la salud. Hay muchos ejemplos concretos sobre cómo el uso del lenguaje inclusivo y la terminología menos estigmatizante pueden ayudar a controlar epidemias y pandemias de VIH, TB y la gripe H1N1. (UNICEF, 2020)

2.- Los SÍ y los NO

SI Hable sobre la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19).

NO Vincule ubicaciones o etnias a la enfermedad. El nombre oficial de la enfermedad fue elegido deliberadamente para evitar la estigmatización – “CO” significa Corona, “VI” significa virus y “D” enfermedad (por el inglés: disease), 19 es porque surgió en el año 2019.

SI Hable de “personas que tienen COVID-19”, “personas que están siendo tratadas por COVID-19”, “personas que se están recuperando de COVID-19” o “personas que han muerto luego de contraer COVID-19”

NO Se refiera a las personas que tienen la enfermedad como “víctimas” o “casos de COVID-19”.

SI Hable de “personas que podrían tener COVID-19” o “personas que se presume tienen COVID-19”.

NO Hable de “sospechosos con COVID-19” o “casos sospechosos”

SI Hable de personas que “adquieren” o “contraen” COVID-19.

NO Diga que las personas “transmiten COVID-19”, “infectan a otros”, o “propagan el virus”, ya que esto implica una intencionalidad en la transmisión y atribuye culpa. Usar terminología que criminaliza o deshumaniza genera la impresión de que quienes tienen la enfermedad han de alguna manera hecho algo malo o son menos humanos que el resto de nosotros, lo cual contribuye a la estigmatización, socava la empatía y potencialmente alimenta una mayor resistencia a procurar tratamiento o a ser examinado y puesto en cuarentena.

SI Hable en forma precisa del riesgo de COVID-19, en base a datos científicos y a los consejos de salud oficiales más recientes.

NO Repita ni comparta rumores infundados, y evite utilizar lenguaje hiperbólico que puede generar miedo, por ejemplo: “plaga”, “apocalipsis”, etc.

SI Hable con tono positivo y haga énfasis en la efectividad de las medidas de tratamiento o prevención. Para la mayoría de las personas, esta es una enfermedad que podrán superar. Hay pasos sencillos que todos podemos tomar para que estar a salvo nosotros, nuestros seres queridos y las personas más vulnerables.

NO Haga énfasis, ni insista sobre puntos negativos y mensajes de amenazas. Es necesario que trabajemos juntos para ayudar a las personas más vulnerables a estar a salvo.

SI Haga énfasis en la efectividad de adoptar medidas de protección para prevenir contraer el nuevo coronavirus, así como también sobre la consulta en etapas tempranas, las pruebas de laboratorio y el tratamiento (UNICEF, 2020).

Estudio para Determinar la Prevalencia y factores asociados al estigma y discriminación relacionada con COVID-19

Los autores estamos realizando una investigación para determinar la prevalencia y los factores asociados al estigma y discriminación en relación con la epidemia de COVID-19 en una muestra de adultos residentes en Colombia y México entre mayo y junio de 2020.

Se realizará un estudio observacional, analítico y transversal el cual incluirá una muestra no probabilística de ambos países. Se tomará   el constructo complejo estigma-discriminación (CED) como variable dependiente, temor al COVID-19 y desconocimiento y percepciones erróneas sobre COVID-19 como variables independientes y las variables demográficas como covariables.

Se tendrán en cuenta las Consideraciones éticas para la investigación en humanos consideradas en la Ley General de Salud de México en materia de investigación, 1994 y la Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud. Los resultados se publicarán en revistas científicas y en redes sociales de acceso público y servirán de base para diseñar estrategias para mitigar el CED hacia COVID-19.

Le invitamos a colaborar dando difusión entre sus contactos y dando click en el siguiente link para contestar la encuesta: https://forms.gle/9yyAQcSPY5NyvjDt5. Muchas gracias por su atención y colaboración.

*Dra. María Soledad Rodríguez Verdugo, Psiquiatra. Master en Psicología Médica, Dirección de Salud Mental y Adicciones, SSS. Universidad de Sonora. México

**Dr. Carlos Cassiani Miranda. Psiquiatra, Magister en Drogodependencias, Presidente Asociación Colombiana de Patología Dual (ASODUAL), Grupo de investigación Neurociencias UDES. Bucaramanga, Colombia

Referencias bibliográficas.

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